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Apuntes inciertos

Escribir, corregir, publicar.

Imaginar

A veces despierto a las tres de la mañana sofocado y  pienso en qué estará haciendo. Es una pregunta tonta, lo sé, porque a esas horas está durmiendo. Sin embargo, me gusta imaginar que también se despierta, me pregunta qué hago a esas horas, cuando mañana hay tanto por hacer. Seguir leyendo “Imaginar”

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Millás

Hace unos años vi a Juan José Millás en el aeropuerto de Lisboa, mientras esperábamos un vuelo para Faro. Sentado en una cafetería cualquiera, el escritor fingía prestar atención al libro que tenía en sus manos, cuando en realidad miraba a su alrededor buscando historias que contar, como si no le brotaran por los poros. Tenerlo cerca aceleró mi corazón, del mismo modo en que se aceleraría el de mi hermano si tuviera a dos metros a Milla Jovovich, o como se aceleró el de mi esposa cuando estuvo cerca de Alejandro Sanz. Seguir leyendo “Millás”

Disfraz

Una pareja conversaba en los asientos de adelante.

– ¿Y de qué te vas a disfrazar?, preguntó él, que iba al lado del pasillo.

– Creo que de idiota, respondió ella. El joven, sin sorprenderse, seguro porque ya llevaban tiempo juntos, volvió a preguntar – ¿De idiota genérica o específica?

– Específica, obvio, tampoco hay que ser ordinarios. Además seré una idiota del norte y de derechas. Seguir leyendo “Disfraz”

El Parque del Tren

En aquel lugar, cuando niño, pasé varias horas dentro de una locomotora, jugando a ser maquinista como mi abuelo. Y quien decía maquinista decía conductor, pero con el tiempo uno aprende las diferencias. En esa locomotora aprendí a fumar y a esquivar por todos los medios las ofertas de los mayores para “meterse grifa”, que te ofrecían asegurando que no pasaba nada, además porque ya era hora de crecer. Seguir leyendo “El Parque del Tren”

Novela negra

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Un anuncio virtual aseguraba que podía escribir una novela negra mejor que la de mi cuñado. Como no sabía de las inclinaciones literarias de mis cuñados, decidí llamarlos. El primero en contestar, luego de un hola apurado, me preguntó por cómo estaba y que tenía poco tiempo para responder, ya que los bomberos estaban por llegar con un sujeto arrollado por una combi. Seguir leyendo “Novela negra”

¿Real?

En el patio de la facultad, una conocida se me acercó, me dio un abrazo y entre lágrimas me dijo «estoy embarazada». Me quedé pasmado, sin decir nada, aun cuando estaba seguro de que no tenía nada que ver con su estado. Su llanto fue aumentando, entonces puse mi mano derecha sobre su hombro y le dije «tranquila, es una buena noticia». Luego me dijo que yo era el padre, pero que si no quería hacerme cargo, me comprendería. Puse cara de signo de interrogación y añadió «tengo un embarazo psicológico».

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Trata

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Si tiene siete mil pesos bolivianos en el bolsillo se puede llevar a casa, o al taller clandestino, o donde quiera, a un niño boliviano para hacer con él lo que le dé la gana. La información es de un diario virtual de nuestros vecinos. Esto sucede, según el diario, en la frontera de Bolivia con Argentina. Seguir leyendo “Trata”

Insomnio

Recostado leía Bandidos de Hobsbawm, pero en realidad quería terminar Tres rosas amarillas de Carver. Me debatía entre la historia o la literatura. En medio de la lectura le di una pitada a mi marlboro y a la vez que el humo me nublaba la vista de los ojos para afuera, la aclaraba de los ojos para adentro. Seguir leyendo “Insomnio”

Nada

Se me ocurrió una idea genial para un cuento, entonces me levanté de la cama donde estaba recostado y busqué en mi mochila mis herramientas de trabajo, como les digo. Solo encontré un cuaderno y no había nada para anotar. No terminaba de conocer la casa donde estaba, ya que mis anfitriones luego de darme la bienvenida, salieron para seguir con sus vidas, o empezar a vivirlas, no sé. Seguir leyendo “Nada”

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