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Apuntes Inciertos

Escribir, corregir, publicar.

En el taller de ética: contratación dirigida

 

En el taller de ética, pedí a los participantes –alrededor de treinta funcionarios– que levanten la mano quienes ingresaron a trabajar para el Estado gracias a una contratación dirigida. Minutos antes hablábamos sobre transparencia en la gestión pública y conversábamos sobre la forma en que, normalmente, se ingresa al sector público. Seguir leyendo “En el taller de ética: contratación dirigida”

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80 y 20

Me enteré por las noticias que cerraron el chifa de a la vuelta de mi casa porque vendían carne de perro. Ya decía yo que esos trocitos en el arroz chaufa especial no eran de chancho, pollo, ni res. La noticia añadía además un dato indigerible: no solo servían carne de perro, o de cachorro, para que no suene como suena, sino que además encontraron pequeños huesitos, Seguir leyendo “80 y 20”

Barquitos

Un niño le dio dos golpes en la espalda a mi hija de tres años, luego la abrazó y la sacudió varias veces para terminar lanzándola al piso de tierra. Estábamos con mi esposa, algunos amigos y sus hijos en un club campestre en las afueras de Lima. Un lugar, como tantos, destinado al escape habitual de fin de semana para la clase media, Seguir leyendo “Barquitos”

Morir un poco

El niño está sentado y en sus manos tiene un peluche que parece un oso, un perro o un elefantito café. Está de espaldas al espectador. Pero lo anterior no importa, porque el niño está triste y ese peluche no lo hace feliz. Lo que interesa es que tiene las piernas estiradas y tensas. Le duelen. Seguir leyendo “Morir un poco”

Experiencia mística

Concluí que si me internaba diez días en el Monasterio Benedictino de la Resurrección, tendría una experiencia mística. Durante esos días, después del desayuno, alternaba mis mañanas entre la biblioteca del Monasterio y el aprendizaje del francés, con un monje belga que lo sabía todo y más. Seguir leyendo “Experiencia mística”

Imaginar

A veces despierto a las tres de la mañana sofocado y  pienso en qué estará haciendo. Es una pregunta tonta, lo sé, porque a esas horas está durmiendo. Sin embargo, me gusta imaginar que también se despierta, me pregunta qué hago a esas horas, cuando mañana hay tanto por hacer. Seguir leyendo “Imaginar”

Millás

Hace unos años vi a Juan José Millás en el aeropuerto de Lisboa, mientras esperábamos un vuelo para Faro. Sentado en una cafetería cualquiera, el escritor fingía prestar atención al libro que tenía en sus manos, cuando en realidad miraba a su alrededor buscando historias que contar, como si no le brotaran por los poros. Tenerlo cerca aceleró mi corazón, del mismo modo en que se aceleraría el de mi hermano si tuviera a dos metros a Milla Jovovich, o como se aceleró el de mi esposa cuando estuvo cerca de Alejandro Sanz. Seguir leyendo “Millás”

Disfraz

Una pareja conversaba en los asientos de adelante.

– ¿Y de qué te vas a disfrazar?, preguntó él, que iba al lado del pasillo.

– Creo que de idiota, respondió ella. El joven, sin sorprenderse, seguro porque ya llevaban tiempo juntos, volvió a preguntar – ¿De idiota genérica o específica?

– Específica, obvio, tampoco hay que ser ordinarios. Además seré una idiota del norte y de derechas. Seguir leyendo “Disfraz”

El Parque del Tren

En aquel lugar, cuando niño, pasé varias horas dentro de una locomotora, jugando a ser maquinista como mi abuelo. Y quien decía maquinista decía conductor, pero con el tiempo uno aprende las diferencias. En esa locomotora aprendí a fumar y a esquivar por todos los medios las ofertas de los mayores para “meterse grifa”, que te ofrecían asegurando que no pasaba nada, además porque ya era hora de crecer. Seguir leyendo “El Parque del Tren”

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